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Tres estrategias simples para mantenerte siempre aprendiendo

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La diferencia entre estudiar y aprender, según diversas fuentes, es que estudiar “significa tener que adquirir un conocimiento, generalmente utilizando la memoria y las relaciones entre conceptos”, mientras que aprender es “la adquisición acumulativa de habilidades y conocimientos, muchas veces viniendo de experiencias”. Y en mi experiencia, la parte más importante de tener éxito como emprendedor es mantenerte aprendiendo, por gusto y no por obligación, ya sea para tu desarrollo personal o porque tu proyecto así lo necesita.

Emprender es sinónimo de aventurarte a lo desconocido, y en el ínter, ir sorteando los retos que aparecen. Desde tomar clases de mandarín para hablar con un proveedor potencial hasta los ABC de las leyes del gobierno que afectan tu producto o servicio, en algún punto, serás tú el que tendrá que encontrar conocimientos para resolver problemas. Estas son tres estrategias que aplico diario para tener mi cerebro y habilidades en ejercicio constante de aprendizaje y nutrición.

Elimina de tu vocabulario la frase “pérdida de tiempo”

Un refrán popular dice que “con el tiempo y paciencia se adquiere la ciencia”. ¿Y qué mejor tiempo para aplicar paciencia que el que pasas en el coche, en transporte público, o en el Uber de camino a tu próxima junta (bicicleta y patines no incluidos)? Ahora imagínate usar cada minuto de ese recorrido leyendo un libro o escuchando un audiolibro. En las dos horas y media al día (en promedio) que paso yendo de un lugar a otro, he leído decenas de libros y escuchado otros tantos. ¿Metro? Lee. ¿Auto? Escucha. ¿Te mareas en el Uber al leer? Escucha. ¿No te gusta leer en tu celular? Aun existen las librerías. ¿Los libros que te interesan pesan mucho? Tenemos Kindle.

La forma y objeto que elijas para absorber la información depende de la situación o de tu gusto personal. Lo que es un hecho, es que hay más opciones que excusas para sacar provecho de tu rutina diaria y aprender algo nuevo todos los días. Yo prefiero Kindle porque tengo acceso a toda mi librería, en un dispositivo muy ligero y del tamaño ideal, todo el día, a todas horas y sin importar dónde este. Para audiolibros diría que la mejor opción es Audible. La suscripción mensual, que no es costosa, te da acceso permanente a toda la colección, que a veces parece infinita, de libros y géneros.

Utiliza la infinidad de herramientas disponibles en Internet 

Como individuos, somos muy afortunados de vivir en un tiempo en el que todo el conocimiento está al alcance de la mano. Literalmente. Como emprendedores, no podríamos estar en mejor tiempo y mejor lugar que hoy. De la misma forma que hay audiolibros para aprender idiomas, también hay sitios y organizaciones dedicados a dar clases en línea para todo tipo de especialidades. Desde Estados Unidos hasta Singapur, y de Harvard a la Universidad de Tel Aviv, hay cientos de instituciones y decenas de países que tienen cursos en línea abiertos para quien quiera tomarlos.

La oferta de MOOCs (Massive Open Online Courses, por sus siglas en inglés), es accesible en variedad de sitios y en igual variedad de idiomas y subtítulos. Uno que yo he utilizado repetidamente es Coursera. Administración, escritura, negocios, gerencia de proyectos, programación, y emprendimiento, entre otros tantos, están a tu disponibilidad con reseñas, opiniones, y hasta tareas y calificaciones. Toma una hora al día o, para quienes están de verdad muy ocupados, a la semana, para sentarte a aprender nuevas habilidades que te harán crecer como líder. Lo mejor de estas herramientas es que los precios son muy accesibles, y a veces, incluso gratis. (Tip: algunos cursos se pueden auditar, lo que significa que tienes acceso al material sin necesidad de pagar).

Invierte tiempo en temas y actividades que sí aportan a tu desarrollo 

Aprender idiomas es una forma muy divertida de ejercitar el cerebro como músculo. Pero a veces llega un punto en el que tenemos que decidir si dedicar tres horas a la semana a francés es más importante que preparar los temas de la próxima junta, ir al gimnasio, o incluso descansar. A menos que tu empresa requiera, en ese momento, que hables francés constantemente, algunas veces la respuesta es no. Y aunque este ejemplo es sobre idiomas, aplica para cualquier otra actividad. Es importante manejar tu tiempo con efectividad.

Paralelamente, asegúrate de que las actividades que consideras prioridades sí lo sean, de otro modo, estás perdiendo la oportunidad de desarrollarte en temas y áreas que requieren atención inmediata. Muchas veces es más importante dormir temprano que la hora diaria de Netflix and chill, o llamar a tu mejor amigo puede esperar en comparación con terminar el libro que has estado leyendo por dos semanas. Aparta una hora al día para enfocarte solo en tu desarrollo personal y profesional. Ponerte metas de cuánto avanzar, cuántas páginas leer, o qué tan rápido terminar un curso te ayudará a ser el mejor supervisor de tu día a día.

El cerebro es un músculo; tu capacidad de ser humilde, comprensivo y mostrar empatía también lo son. Esa es la diferencia entre ser jefe o líder. Y la mejor forma de recordarte a ti mismo que no lo sabes todo y que siempre hay algo que puede mejorar, tanto personal como profesionalmente, es no dejar de aprender.

Toma estos caminos y edúcate a ser el mejor maestro de tu propia vida como emprendedor. Más temprano que tarde, te va a tocar buscar personas que formen un equipo fuerte en el que todos aporten habilidades complementarias para desarrollar el negocio. Y si tú mismo no eres consciente de lo que a ti te falta, ¿de dónde obtendrás las bases sólidas necesarias para armar ese equipo y como serás el líder que tu equipo necesita?

Fuente: Entrepreneur

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