Three generations sitting in hotel cafe and talking by breakfast

Familias pueden generar tiempo de calidad alrededor de la mesa. El neurogastrónomo, Merlin Gessen, expresó que los momentos compartidos crean memorias positivas, refuerzan valores y generan bienestar.

¿Pueden las familias utilizar los momentos de calidad como comer juntos o de compartir para reforzar valores como el sentido de pertenencia y la unión familiar, creando recuerdos positivos compartidos?

Al respecto fue consultado el neurogastrónomo, Merlin Gessen, quien señaló que “se trata de construir poco a poco, y desde la infancia de los niños, el hábito de que coman todos juntos en familia o de que, por ejemplo, vean películas en casa y luego, tras crear la costumbre, se logre mantener en el tiempo”.

Explicó Gessen, quien forma parte de la campaña Siempre en tu Mesa de Plumrose, que el tiempo de calidad son momentos para disfrutar y crear recuerdos. “No son los días que vivimos, sino las historias que podemos recordar. Esas memorias valen mucho porque dejan una  impronta muy fuerte en la mente y en el corazón”.

“Para los padres es crucial entender que los hijos nos recordarán por lo que comen y por lo que recuerden de esas experiencias compartidas. Por eso, hay que hacer hincapié en enseñar y modelar esas ocasiones en los niños y adolescentes, hasta que se vuelva una tradición.  La clave, es hacerlo con total intención”, afirmó el aliado de Plumrose.

Qué se debe evitar al estar en la mesa

Advirtió que hay hábitos que afectan el tiempo de calidad y que no se deberían ver en la mesa. “El primero, es la distracción del teléfono celular y de las redes sociales. El mundo digital aporta mucho placer hormonal inmediato al cerebro, sobre todo de serotonina y dopamina. Hay que evitar la tentación, manteniendo los aparatos electrónicos fuera de la mesa”, manifestó.

“Otro hábito nocivo son las conversaciones estresantes, complejas o desagradables al comer juntos en familia. Esto no siempre es posible porque puede haber costumbres de bullying familiar, que suele ser inconscientes en su mayoría. El cerebro crea estos hábitos porque cree que es lo correcto”, acotó

Resaltó que los miembros de la familia tienen que involucrarse de forma activa en la conversación y en el placer de comer y compartir en positivo, porque es el escenario ideal para relajarnos, sentirnos amados o queridos.