Las aseguradoras privadas de salud y las empresas de medicina prepagada han cubierto $10 millones en atenciones médicas por el COVID-19 desde el inicio de la pandemia desde marzo pasado, según Rafael Avilés Ledergerber, CEO de Ecuaprimas.

El sistema de seguros privados del Ecuador incluye a las aseguradoras reguladas por la Intendencia de Seguros y las de medicina prepagada por la Superintendencia de Compañías.

Una sola empresa registró pagos de dos millones de dólares por gastos médicos por coronavirus, dice Daniel Baquerizo, gerente de Marseguros, quien recalca que el costo de las mensualidades se va a mantener.

Las primas pagadas por los seguros de asistencia médica sumaron $43,8 millones en el primer semestre del 2020, es el 2,7 % más que el mismo periodo del 2019 ($42,6 millones), según la Federación Ecuatoriana de Empresas de Seguros (Fedeseg).

La situación fue crítica durante el colapso sanitario en Guayaquil, entre los meses de marzo y abril, cuando no había espacio para hospitalización en la red privada de salud o fue limitado.

“En abril hubo momentos críticos, gente que fallecía en las aceras o en los baldes de las camionetas porque no había espacio en los hospitales públicos y privados.

En esa época conseguir un tanque de oxígeno era misión imposible, uno lo vendían en $2000 cuando normalmente cuesta $200, sin embargo el sistema de seguros privados ha respondido”, asegura Avilés.

Lo mismo ocurrió con los medicamentos que se usan en el tratamiento del COVID-19. Los asegurados, agrega, a veces confunden el rol de las aseguradoras que es el de responder por el financiamiento de los gastos médicos de acuerdo con el plan contratado y no asegurar en sí la prestación de salud.

Algunas aseguradoras establecieron protocolos específicos para cubrir el COVID-19. Exigían, por ejemplo, que el cliente con síntomas se contacte a un call center para que sea valorado en línea a través de la telemedicina.

“Esa llamada era muy importante porque si la prueba salía positiva, pues era cubierto”, indica la ejecutiva de una aseguradora.

“Era una forma de tener un control. En realidad al inicio de la pandemia todo fue inesperado y no estábamos muy preparados para esto como todos, entonces obviamente las líneas se congestionaron, lo que generó desesperación.

Pero si el examen salía negativo, pues no era cubierto porque era un chequeo, un control que las empresas de medicina prepagada normalmente no cubren, porque recuerde que estas compañías son curativas, mas no preventivas”, recalca.

La media de gastos para enfrentar un caso de COVID-19 con hospitalización ascendía entre $85 000 y $90 000. Los seguros privados cubrieron el valor o parte de este de acuerdo con el plan que habían contratado.

El retraso en los pagos no implica ahora la suspensión de la cobertura. La Ley de Apoyo Humanitario, aprobada en mayo pasado.

Esta ley prohíbe la terminación de las pólizas de salud y de los contratos de medicina prepagada, al igual que la suspensión de la cobertura durante el tiempo que dure el estado de excepción por la emergencia sanitaria del COVID-19.

El beneficio se aplica para los asegurados que se atrasen hasta por tres meses consecutivos. Los montos no pagados se prorratearán para los meses de vigencia del contrato, sin que generen intereses de mora, dice el art. 7 de la norma.

“Costos se mantendrán a corto plazo”, dicen las aseguradoras

El valor de las primas correspondientes a los seguros de asistencia médica se mantendrán en el corto plazo, indica Daniel Baquerizo, gerente de Marseguros.

Esto pese a que ninguna de las aseguradoras había costeado en sus tarifas las atenciones médicas por enfermedades nuevas que se vuelven pandemia como es el caso del COVID-19, dice Rafael Avilés Ledergerber, CEO de Ecuaprimas.

El tema es que el costo de las prestaciones de salud, añaden los representantes de los seguros, seguramente aumentarán ya que se deben financiar los equipos de bioseguridad.

“Ahora tienen que gastar más con la utilización de insumos, guantes, deben hacerse las pruebas”, dice Wilson Peñafiel, gerente de Inmedical.

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