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Las pequeñas aseguradoras defienden su independencia ante los grandes grupos

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El máximo responsable de Reale en España, Ignacio Mariscal, ha sido el último en constatar la realidad del mercado: las pequeñas aseguradoras resisten. Su visión coincide con la de otros directivos importantes del sector, que han señalado idéntica situación: pese al interés de los grandes grupos por ganar perímetro a través de operaciones de compra, no hay entidades a tiro.

Antes de la aplicación de la regulación europea Solvencia II, los expertos de la industria aseguradora anticipaban que esta se convertiría en una palanca de consolidación clave en España y que precipitaría la salida al mercado de algunas de las compañías más humildes. La carga administrativa y el resto de requisitos que imponía el nuevo régimen, así como los costes de implantación, serían demasiado pesados para los operadores pequeños, que sucumbirían así al apetito del pez grande. Esa era la tesis. Una consideración que por ahora se está revelando poco atinada.

Dos años después de la entrada en vigor de la directiva, no solo no abundan las transacciones posibles sino que son casi inexistentes. Esta es al menos la percepción de los responsables de los principales grupos de seguros que atesoran recursos suficientes para hacer inversiones pero que no están encontrando objetivos a los que disparar.

Es el caso de Reale Seguros, donde Mariscal indicaba el viernes pasado durante la presentación de los resultados relativos a 2017 que están «abiertos a hacer compras en España» pero que el contexto de mercado no es propicio. «Oportunidades que yo sepa no hay», subrayó el consejero delegado de la entidad de matriz italiana. Un mes atrás, el presidente de Mutua Madrileña, Ignacio Garralda, también se refería a la apetencia de la entidad por materializar adquisiciones aunque confirmaba la misma escasez de procesos posibles.

¿Cuestión de tiempo?

La industria española se caracteriza por integrar muchos operadores pequeños. Así, según los ránkings de ICEA, el servicio de estadísticas del sector, a marzo de 2018 en el ramo de no vida existen hasta 64 entidades de un total de 84 compañías (alrededor del 76%) con una cuota de mercado cada una inferior al 1%. Así, entre todas apenas acaparan poco más del 17% del negocio total. En el segmento de vida, el reparto es similar. Hay 31 de 49 aseguradoras (el 63%) cuya cuota de mercado propia no llega al 1% y juntas solo suman el 13% de la facturación global del sector.

Aunque no parece un universo poco poblado de potenciales transacciones, lo cierto es que incluso con mayores dificultades para generar beneficios la mayoría de estas compañías modestas persisten en la defensa de su independencia y, por ahora, están consiguiendo no caer en manos externas. ¿Cuál es su escudo protector? Desde el sector, se alude a la saneada situación financiera de que disfrutan estos operadores como principal parapeto. «Hay muy pocas con problemas financieros», exponía el propio Garralda.

¿Seguirán resistiendo o claudicarán? Esa es la incógnita que sostiene el mercado. Se trata de saber si ya se puede dar por desactivada la idea de que Solvencia II promoverá una ola de adquisiciones dentro de la industria o simplemente es una cuestión de tiempo. El presidente de Mutua deja abierta la puerta: «Si la carga regulatoria empieza a ser importante para estas compañías, quizás busquen un proceso de consolidación».

Fuente: Expansión

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