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¿Qué hacer frente a la desesperanza?

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Hacer una agenda ciudadana es la mejor colaboración que puedes darte a ti mismo y a tu entorno. Solo debemos entender que la calle, las redes y los espacios donde estamos, son la oportunidad de despejar la mente.

Información extraída de: Caraota Digital

Hay una gran pregunta ¿cómo voy a salir de este desaliento a la acción y salir de la depresión social en la que estoy?

La respuesta es fácil: tu eres el canal, tu eres el propio escultor de tu futuro, y pregunto nuevamente, ¿es que necesitas claves para salir del desaliento?

¿Cómo enfrentar el desaliento?

El desaliento está reflejado en la vida del demonio, que cuando se encontraba frente al jurado para ser castigado por su infinita maldad fue interpelado.

-Uno de los miembros del jurado le dijo: ¿tiene usted algo que decir antes de oír su sentencia?

-El demonio contestó: yo sé que me van a despojar de mis poderes, pero por favor, déjenme uno, uno solo por favor

-Cuál preguntó el juez:  el poder necesario para desalentar al hombre, yo sé que si me lo dejan puedo acabar con cualquier ser humano, con sus planes, con su trabajo, con su esperanza y hasta con su vida.

Eso es el desaliento, ese es el trabajo del hombre malo, es el hecho de que alguien está constantemente limitándonos, diciéndonos NO VAS A PODER, cuando deseas llevar a cabo grades, cosas siempre alguien está listo para decirte: NO VAS A PODER, la preocupación se apodera de nosotros y nos sentimos fracasados.

Encamina tu mente, esta vez debes caminar con paso firme

Comienza a encaminar tu mente y da lo mejor de, lo mejor que posees y acabaremos por llegar a la meta con fuerza, habilidad, inteligencia y atacando a todo lo que nos hizo una vez unos seres desalentados. 

La peor parte del desaliento es el miedo

El miedo, estamos poseídos de miedo y hemos permitido que se meta en nuestra sangre, Franklin Delano Roosevelt dijo: “la única cosa de la que debamos estar temerosos es aquella de que el miedo se apodere de nosotros mismos”.

 No puede ser que tres mensajes de WhatsApp, cinco tuits, un post de Instagram, cuatro cadenas malintencionadas y una triste y muy ruin caricatura logren que tu animo cambie de tal manera que, a la mañana siguiente, después de una felicidad absoluta, tu cara, mi cara y la de todos sean las que miran al piso, con hombros caídos y una sensación de frustración que contagia hasta al más inocente y feliz de los seres que te rodean.

La palabra es el eje fundamental de nuestros actos, tiene muchísimo que ver con lo que nos sucede.

La programación neurolingüística (PNL) dice: “muchas de las palabras que empleamos nos quitan un poder y capacidad de acción brutal, tenemos que educarnos como si fuese un juego para sustituir palabras limitadoras por potenciadoras”

NO uses la palabra “No”

La palabra “no” nos quita poder y bien empleada puede ser muy poderosa. Cuando dices, por ejemplo “No te quejes”, en tu mente lo único que queda es la palabra queja. Tu mente automáticamente dibuja lo que va detrás de esta palabra.

Poner un “Pero” a todo

Cuando usas, “Pero” es como si todo lo que antes viviste, vives o es una convicción lo borraras de una vez. Han hecho mucho, Pero… Esta palabra es limitante y acompañada de la queja es demoledora.

No puedo

Cada vez que usamos el NO PUEDO, nos estamos diciendo, que todas las opciones están cerradas y terminamos con los posibles planes de acción. Debemos entender que hay situaciones muy complicadas, pero, si se pueden lograr.

Intentar

Intentar significa anticipar el fracaso. Por qué no lo sustituyes por esta vez lo vamos a lograr, lo vamos a hacer, esas frases te llevarán directamente a entrar en acción.

Imposible

Si algo es imposible, es decir adiós. Lo hemos hecho mil veces, se han ido nuestros amigos, nuestros amores, nuestros seres queridos.

Cada día se va alguien más, sin embargo, no es imposible seguir viviendo nosotros, quizás no podamos en el camino recuperar muchas cosas, como el tiempo perdido, las experiencias desagradables, pero si es posible recuperar la fuerza necesaria para sacar de los recuerdos lo mejor, de las experiencias la recompensa, y lo que se fue y no volverá, que nos permita seguir adelante.

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